Los arándanos ecológicos son ricos en antioxidantes, cuidan el sistema cardiovascular, ayudan a mantener la salud ocular, mejoran la memoria y pueden reducir el riesgo de infecciones urinarias. Pero saber todo eso de poco sirve si no sabes cómo meterlos en tu día a día. Aquí tienes 10 formas concretas de tomar arándanos ecológicos que puedes empezar hoy.
1. Zumo natural de arándanos ecológicos
El zumo conserva las propiedades de la fruta fresca y es fácil de preparar con licuadora o extractor. También puedes usar el zumo para hacer polos en verano.
Receta básica: 1½ tazas de arándanos ecológicos, 2½ tazas de agua, zumo de limón, 4 hojas de menta fresca y una cucharada de miel si quieres endulzarlo.
2. Batidos y smoothies
Combinan bien con frutas más dulces como plátano, manzana o mango. Aportan fibra, son buenos para la digestión y quedan con un color morado intenso que llama la atención.
3. Jaleas, compotas y mermeladas
El arándano se presta bien para conservas. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial los pilotos de la aviación inglesa consumían mermelada de arándanos con regularidad porque habían observado que mejoraba su adaptación visual entre zonas iluminadas y oscuras.
4. Arándanos ecológicos deshidratados
La deshidratación conserva prácticamente todos sus nutrientes: vitamina C, D, E, magnesio, potasio, complejo B, hierro, fósforo, carotenos, antocianos y antioxidantes. Son un snack fácil de llevar y se añaden sin problema a ensaladas, yogures o porridge.
5. Macedonias de fruta y ensaladas
Aportan fibra, vitamina C, antioxidantes y minerales. Son refrescantes, tienen buen color y son una forma de poner fruta en el plato sin esfuerzo, también para los más pequeños.
6. Topping para yogures, porridge y helados
No hace falta receta. Unos arándanos sobre el yogur de la mañana o sobre el porridge de avena son suficientes para empezar el día con una buena dosis de antioxidantes. Añaden color y sabor sin ningún trabajo.
7. Chutney de arándanos ecológicos
El chutney es una preparación agridulce, a veces con toque picante, que acompaña carnes, pescados y quesos. El arándano ecológico, con su acidez natural, encaja muy bien en este tipo de receta. Hay multitud de versiones en internet.
8. Polvo de arándanos ecológicos liofilizados
Los arándanos se liofrelizan y se muelen. El resultado mantiene todas las propiedades originales y es muy cómodo: se añade a batidos, yogures, gachas, muesli o proteína en polvo. Especialmente útil fuera de temporada.
9. Vino de arándanos ecológicos
La uva no es el único camino para hacer vino. El arándano tiene acidez, azúcar y una concentración de polifenoles mayor que la uva. Un estudio del Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas de la Universidad de Florida indica que el vino de arándanos tiene más antioxidantes que los vinos tradicionales de uva. Su sabor afrutado lo hace interesante con postres, pescados y mariscos.
10. Sopa de arándanos: el secreto nórdico
En la cocina nórdica hay un plato llamado Blåbärssoppa que se sirve a los participantes del maratón de esquí de fondo de Vasaloppet —90 km de recorrido—. Cada año, decenas de miles de esquiadores consumen más de 50.000 litros de esta sopa energizante. No es un plato habitual aquí, pero da una idea del papel que el arándano ha tenido históricamente en la nutrición deportiva.
Por qué elegir arándanos ecológicos para todas estas preparaciones
En cualquiera de estas formas de consumo, la calidad del arándano marca una diferencia real. Los arándanos ecológicos certificados no contienen residuos de pesticidas y tienen una concentración más alta de antocianinas y polifenoles, los compuestos que explican sus beneficios. Más sabor, más nutrición, más seguridad.
